Siempre te dicen, vete al dentista, cepíllate los dientes, cuidate esa boca… .Y te sientes atosigado pero, ellos tienen razón ya que si lo hacemos evitamos la enfermedades dentales. Y es que tener una higiene bucal optima no supone tanto y visitar al dentista tampoco, ya que si lo haces puedes prevenir cualquier problema. Sin embargo, muchos no lo hacen, provocando no solo una boca insalubre sino un mayor coste económico, dado los posteriores tratamientos dentales.
En vista de la cantidad de personas que no se cuidan su boca, queremos explicar las enfermedades dentales más comunes.

 

Caries

Una caries es una grieta que surge en tu diente a causa de una mala higiene dental. Y es que una mala higiene dental genera la aparición de una placa dental provocando, a su debida vez, ácidos que ocasionan dicha grieta en el diente. Esa grieta es en el exterior del diente, por lo que no dudes en ir a tu dentista a tiempo, ¡la caries puede empeorar y afectar al nervio! , teniendo entonces que extirpar el diente.

 

Gingivitis

Gingivitis es una enfermedad periodontal leve que se manifiesta por la infección de encías debido al mal cuidado de los dientes. El hecho de no cepillarte los dientes diariamente favorece la placa dental y esta genera gérmenes y bacterias que provocan el hinchazón y rojez de los dientes. Si no te cepillas los dientes todos los días la situación puede empeorar y provocar una periodontitis.

 

Periodontitis

Podemos definirlo como la continuidad a la gingivitis. Los síntomas son similares, rojez, sangrado e hinchazón. Lo que ocurre en este caso es que si dejas incrementar la placa dental y sarro en tu boca puedes ocasionar la pérdida de hueso alrededor del diente provocando la pérdida de este.

 

Halitosis

Una mala higiene bucal o el tabaquismo son las causas frecuentes del mal aliento en las personas.

 

Herpes y aftas

Los herpes labial son un virus frecuentes aparecen como ampollas llenas de líquidos alrededor de la boca. Suele ser de por vida, aunque no siempre se manifieste, y se contagia por contacto directo. Su curación suele durar 6 a 10 días de cicatrización una vez que se rompa la ampolla.
Las aftas son similares a los herpes, bolsas circulares y blancas pero siendo estas no contagiosas y que se encuentran en el interior de la boca.

 

Maloclusión

Cuando hablamos de maloclusión hablamos de la mala colocación de los dientes, es decir, que no están correctamente alineados. Casi el 90% de la población tiene este problema, pero tiene solución, la ortodoncia. Es aconsejable visitar el dentista y que te asesore sobre tus dientes.

 

Hipomineralización de los incisivos y molares

Es una enfermedad frecuente que afecta al esmalte dental, siendo los incisivos y molares más sensibles de lo normal. Esto se debe a la alteración de los incisivos y molares en su etapa de crecimiento y/ o maduración, por lo que hay que tener bastante cuidado en este periodo de cambios de los dientes.

 

Cáncer bucal

El cáncer bucal se genera por la inadecuada limpieza de la boca, donde existen muchas bacterias y gérmenes. Es una enfermedad que afecta principalmente a labios, lengua, flujo salival, encías o paladar y que se detecta por la larga duración de una úlcera o inflamación.
La mayor parte de personas que padecen cáncer bucal son fumadores o toman demasiado alcohol.

 

Quistes

Un quiste dental, conocido profesionalmente como quiste odontogénicos, es una cavidad poco normal de carácter benigno y en el que su interior puede haber pus. Normalmente no suele haber ningún problema, es decir, una vez que acudas a tu dentista el te citará para extirpar el quiste dental. Pero algunos casos excepcionales, el quiste dental podría originar daño en la encía dando lugar a la pérdida del diente, todo dependerá de la zona donde esté, a qué dientes afecta y cómo está tu salud dental.
El quiste puede aparecer por alguna infección del diente y/o hueso donde se haya hecho algún implante dental.

 

Pulpitis

La pulpitis es un proceso inflamatorio causado por caries, algún tipo de inflamación o alguna reacción de los elementos utilizados para los tratamientos dentales, que afecta al tejido que cubre el diente y donde se encuentra los nervios y vasos sanguíneos, es decir la pulpa del diente.

 

Así que ya sabes, ¡ a cuidar de tu boca ! , ¡ realiza tu higiene bucal diaria y visita al dentista !

La afección conocida como mal aliento o halitosis en términos más formales- se origina de manera natural y como consecuencia de una higiene deficiente, la acumulación excesiva de bacterias en la cavidad bucal y el consumo de especias. No obstante, un mal aliento persistente podría encarar la presencia de enfermedades digestivas o respiratorias.

Aunque sufrir de este mal se ha convertido para la mayoría en motivo de intranquilidad, vergüenza y zozobra, las estadísticas señalan que el mal aliento es un problema frecuente que afecta a 1 de cada 3 personas, por lo que un tercio de la población sería vulnerable a padecer de halitosis en alguna ocasión.

 

¿Cómo quitar el mal aliento?

Si bien el mal aliento -definido por expertos como una “enfermedad social”– no es un agente directamente perjudicial para la salud, tiene repercusión en la forma en que el individuo afronta encuentros cercanos con otras personas. Si tienes mal aliento o sospechas que puedes tener mal aliento, considera los siguientes consejos para quebrantar esta dificultad:

  1. Vigila tu higiene:Refuerza tu salud bucal con una rutina especial de higiene que incluya un correcto cepillado de dientes, el uso de hilo dental y enjuague bucal, de este modo estarás eliminando el 90%de las bacterias causantes del mal aliento.
  2. Cuida tu alimentación:Cuida que tus alimentos no contengan sabores aromáticos fuertes y abstente cuanto puedas de ingerir picantes y grasas saturadas para evitar el mal aliento.
  3. Limpia el dorso de tu lengua:Antes de descubrir más remedios para quitar el mal aliento debes saber que la boca es la puerta de entrada de los alimentos que, al descomponerse, facilitan la proliferación de bacterias que se adhieren a la superficie de la lengua. Limpia tu lengua usando un cepillo de dientes común o un limpiador de lenguas con raspador
  4. Mastica menta fresca:Pocos remedios para quitar el mal aliento son tan naturales como la menta y el perejil. Mastica porciones moderadas si percibes mal olor y se esfumará en minutos.
  5. Usa un antiséptico bucal:Si el problema persiste, tu médico podrá indicar el uso de antisépticosbucales de acción bactericida como la clorhexidina para disminuir el número de bacterias y a su vez el mal aliento.
  6. Bebe suficiente agua:Toma dos litros de agua al día para evitar la sequedad en la boca e hidratarlas mucosas.
  7. Visita a tu odontólogo:Programa una cita con tu odontólogo cada seis meses. Él sabrá cómo quitar el mal aliento si es de origen dental y será tu aliado en el control de caries y otras enfermedades responsables del mal aliento.
  8. Toma una cita con el otorrinolaringólogo:Si el mal aliento se rehúsa a desaparecer se recomienda la ayuda de un profesional que descarte cualquier enfermedad del aparato respiratorio (rinitis, sinusitis, faringitis…) que pudiera estar originado el mal aliento.
  9. Acude a un gastroenterólogo:Asegúrate de visitar a un especialista en estómago y esófago para que puedas ser recetado con tratamientos adecuados si alojas la bacteria helicobacter pylori o padeces de reflujo gastroesofágico.

Muchas recomendaciones han surgido entorno a los remedios para quitar el mal aliento, sin embargo, vale la pena computar la duración de los síntomas para formar una idea clara de cómo quitar el mal aliento definitivamente para entablar mejores nexos sociales y potenciar nuestra salud.

NOS VAMOS DE VACACIONES….

DEL DÍA 13 AL 17 DE AGOSTO  (ambos inclusive) 

¡EL DÍA 20 ESTAMOS DE VUELTA!

DISCULPEN LAS MOLESTIAS

La pregunta que muchos pacientes fumadores se hacen es: dado que fumo, ¿puede eso afectar a posibles implantes que haga en el futuro?

Vayamos por partes, la persona que es fumadora  suele tener en muchos casos aterosclerosis, es decir, un endurecimiento del revestimiento de las arteria con lo que se determina que tienen una circulación sanguínea más lenta.
Además, está comprobado que fumar provoca una hiperviscosidad de la sangre, provocando también una mayor lentitud del riego sanguíneo.

Estas dos causas suponen un grave problema,de modo que para que un implante dental se efectúe con éxito, es necesario que la osteointegración (que es la cicatrización ósea alrededor del implante) sea perfecta. Para ello, tiene que haber una irrigación perfecta en esa zona.

 

¿Cómo sé si mi sangre es viscosa?

La viscosidad de la sangre se mide con un análisis de sangre (en particular de los hematocritos).
En el caso de que el paciente fumador tenga una viscosidad por encima del valor normal (suele ser del 45-50%), y si además el diámetro de las venas es menor, el tratamiento para el implante estará contraindicado.
Sin embargo, si los hematocritos se sitúan en valores medios, no habrá problemas.

 

¿Qué probabilidad tiene un fumador de que su implante fracase?

Un estudio llevado a cabo por Bain & Moy estima que el fracaso medio de los implantes se sitúa en 11.3%, lo que supone una diferencia considerable comparado con una persona no fumadora, que tiene una tasa de fracaso del 4%.
Si bien estos estudios no son concluyentes, se considera que el simple hecho de fumar aumenta un 2,25 más las probabilidades de que el implante se rechace.

 

Me he puesto implantes, ¿Puedo fumar?

Los dentistas aconsejan que tras un implante no deben fumar ¿ pero por qué?, además de saber ya lasresultados dañinos producidos por el tabaco existen otros que explicamos a continuación:

  • Al hacer un implante se realiza una microcirugía, fumarimpide la correcta cicatrización.
  • Al fumar, las defensas del organismo se ven mermadas, lo que conlleva que puedan haber infecciones en la zona afectada
  • La osteointegración del implantepuede verse dificultada, ya sea debido a que el hueso se debilita con el tabaco, o debido a que el tabaco afecta en gran medida a los tejidos alrededor del implante.

Lo  mejor antes de hacerse un implante dental es dejar de fumar varios meses antes, o reducir en gran medida el consumo de tabaco. Lo óptimo, claro está, es dejar de fumar por completo ya que está demostrado que el humo tiene efectos muy nocivos en la salud dental.

Verano… Son tantas las ganas de aprovecharlo que, cuando llega, nos entregamos al disfrute y nos olvidamos de los buenos hábitos adquiridos durante el año. Pero las altas temperaturas, una insuficiente hidratación, una alimentación menos equilibrada, los cambios en el tipo de actividades de ocio y un cierto abandono de la higiene bucodental pueden tener consecuencias en nuestras bocas, que se vuelven más vulnerables a la proliferanción bacteriana.

  • La halitosis, debida a una alimentación inadecuada, a un consumo excesivo de bebidas alcohólicas y de tabaco o a un abandono de los hábitos higiénicos.

 

  • La hipersensibilidad dental en un esmalte previamente dañado, por un mayor consumo de helados y de bebidas frías;

 

  • La caries dental, por una ingesta incrementada de alimentos y refrescos poco saludables y ricos en azúcares.

 

  • La enfermedad periodontal, por una disminución del flujo salivar y de su efecto protector debida a una peor hidratación, lo que permite que se acumule placa bacteriana y se inflamen las encías.

 

  • Los traumatismos, por la práctica de determinadas actividades propias del verano, pueden incrementarse durante el verano si no se toman las precauciones oportunas. Así mismo, el cloro de las piscinas si no está bien regulado también puede modificar el pH y favorecer la desmineralización de los dientes, que también podría verse aumentada por un mayor consumo de bebidas o comidas ácidas.

Seguir unas buenas pautas alimenticias e higiénicas y extremar las precauciones en caso de practicar actividades de riesgo serán dos buenas medidas para evitar tener que lamentarse cuando dejemos atrás el verano y tengamos que retomar nuestras obligaciones.

 

Después de quitar los aparatos no termina el tratamiento de ortodoncia. Al revés: pasamos a un momento muy importante, que consiste en llevar retenedores, seguir unos cuidados para mantener una sonrisa perfecta… ¿Qué pasos hay que seguir tras el tratamiento con ortodoncia?

Cada vez son más los pacientes que solicitan un tratamiento de ortodoncia. En la actualidad hay un tipo de aparato para cada sonrisa, desde los brackets metálicos clásicos hasta la última técnica en ortodoncia estética. Estos tratamientos permiten corregir problemas como el apiñamiento dental, una mala mordida y oclusión… Pero, ¿Por qué la ortodoncia es cada vez más importante? Hay varios factores que condicionan la necesidad de llevar aparatos, tanto estéticos como funcionales. A nivel estético, con la ortodoncia se consigue una sonrisa alineada y más bonita, además de recuperar la funcionalidad. Tener una sonrisa bonita también facilita la masticación y la higiene dental diaria, algo clave para prevenir patologías como la caries y la gingivitis. En función de cada paciente y del tratamiento escogido, el proceso de la ortodoncia suele alargarse entre 12 y 24 meses. Entonces, ¿Qué pasos hay que seguir después de la ortodoncia?

 

3 pasos a seguir después de la ortodoncia

Quitar los aparatos no es sinónimo de finalizar el tratamiento. Después de la ortodoncia conviene seguir una serie de cuidados y pasos para mantener una sonrisa perfecta durante muchos años:

  • Llevar los retenedores. Después de retirar los aparatos pasamos a la fase de retención. ¿En qué consiste? Los retenedores son aparatos parecidos a las fundas invisibles de Invisalign, hechas a la medida del paciente. En la mayoría de casos se llevan por las noches. El ortodoncista también puede recomendar la colocación de retenedores fijos. En general son alambres finos que se colocan en la parte interior de la arcada, de modo que son totalmente imperceptibles.
  • Revisiones periódicas. El seguimiento profesional es importante no sólo durante el tratamiento, también después de la ortodoncia. Una o dos visitas al año son suficientes para comprobar que la salud bucodental está en buen estado y los dientes siguen en posición correcta. También es importante para detectar posibles complicaciones como la erupción de las muelas del juicio.
  • Higiene bucodental diaria. Mantener una buena higiene bucal es esencial siempre. Pero después de la ortodoncia también es importante, así como limpiar los retenedores en caso de que sean removibles. Existen cepillos o limpiadores efervescentes específicos para limpiarlos. También es fundamental seguir una rutina de higiene bucodental diaria, con el cepillado después de cada comida y las principales técnicas en higiene interproximal.

La saliva es una secreción liquida que proviene de las glándulas salivales, las cuales se extienden por todas las regiones de la boca excepto por la encía y la zona anterior del paladar. La saliva es producida por las glándulas salivales mayores en el 93% y las glándulas salivales menores en un 7%.

La saliva es uno de los fluidos corporales más contagiosos que hay, puesto que no hace falta entrar en contacto directo con la boca para que la saliva pueda transmitir alguna infección. Un estornudo, compartir el mismo vaso o la saliva que se puede salpicar durante una conversación ya es suficiente como para que otra persona pueda ser contagiada

  1. Infecciones del tracto respiratorio superior: resfriado común. Se cree que éste se contagia por contacto directo con el virus. Incluso, puedes adquirir la gripe, al tener contacto con gotas o secreciones (fluidos y mucosas) de una persona infectada.

 

  1. Fiebre glandular. La mononucleosis infecciosa o “enfermedad del beso”, causada por el virus de Epstein-Barr. El virus se transmite por la saliva y la infección se produce a través del contacto. Entre sus síntomas más destacados destacamos los signos típicos de una gripe pero agravados, es decir, fiebres altas, dolores fuertes de cabeza, fatiga e, incluso, pueden aparecer erupciones en la piel. El contagio de esta afección puede darse por contacto directo con la saliva y por contacto indirecto, es decir, mediante la tos o un estornudo que puede enviar este virus por la saliva y contagiarlo a la otra persona que se encuentra cerca del paciente.

 

  1. Hepatitis B: el virus de la Hepatitis B se puede transmitir por la saliva; sin embargo, la sangre tiene niveles más altos de este virus que la saliva. La infección se registra cuando la sangre y la saliva infectada entran en contacto directo con los fluidos de otra persona. Es decir, una persona tiene más probabilidades de estar infectada cuando besa, si tienen heridas abiertas en o alrededor de la boca.

 

  1. Herpes: Se transmite al tener contacto directo con el virus. El herpes es más fácil de propagarse a los otros cuando se forman ampollas. Una vez que es contagiado el virus queda latente y puede volver a aparecer en otros momentos como por ejemplo: momentos de estrés, ansiedad, bajadas de defensas, entre otros.

 

  1. Verrugas: Este tipo de padecimiento bucal se puede propagar a través de besos, sobre todo si hay zonas de reciente trauma.

 

  1. Varicela: otras de las enfermedades transmitidas por la saliva es la varicela, la cual es producida por el virus varicela- zoster. Ocasiona erupciones en la piel que suelen contener líquido amarillo en su interior. Esta enfermedad suele contagiarse cuando se toca de forma directa las erupciones de la piel, pero también puede producirse por contacto salival o por las secreciones cuando se estornuda, se habla, se tose,

 

  1. Parotiditis:Esta afección ocurre cuando la glándula parótida se inflama debido al virus paramixovirus. Esta enfermedad viral puede producir fuertes dolores al paciente, además de producir una inflamación de la zona alta del cuello, afectando la voz, a la respiración y a la hora de tragar alimentos y bebidas.

En Sanz Dental  tomamos todas las medidas de higiene para evitar cualquier problema con la saliva. Somos conscientes de los problemas que pueden acarrear, y por ello, es una prioridad para nosotros cumplir unas normas estrictas de higiene y seguridad para la salud de nuestros pacientes. ¡Por ello elige siempre unos buenos profesionales de la salud dental!

 

La mayoría de trucos caseros para blanquear los dientes se centran en el uso del bicarbonato. Este producto es una sal y, como tal, forma minúsculos cristales que, al frotarlos contra los dientes, rayan el esmalte y lo destruyen.

 

En pocas palabras es que la mayoría de nosotros usamos el cepillo dental de forma inconsciente, y seamos realistas si te cepillas los dientes como si fregaras el piso usando bicarbonato de sodio obviamente vas a causar daños en las piezas dentales. ¿Cómo saber si lo estás haciendo bien? La próxima vez que estés en el baño ve la forma en que sostienes el cepillo de dientes, si tienes la mano cerrada en puño cambia inmediatamente de posición para no ejercer tanta fuerza.

Antes de sumergirnos en los detalles de usar o no bicarbonato de sodio para limpiar nuestros dientes, debes saber que “cómo” cepillamos los dientes es definitivamente más importante que “con que” los cepillamos.

 

Riesgos de usar bicarbonato de sodio:

  1. Abrasividad

Una de las preguntas más frecuentes es si ¿El bicarbonato de sodio es demasiado abrasivo? Para responder a esto echemos un vistazo a la Escala Mohs de Dureza Mineral, esta calcula la dureza relativa de todos los minerales en el mundo por ejemplo: el diamante es un 10, el esmalte dental un 5 y la dentina tiene un grado de 2.5.

El bicarbonato de sodio tiene un grado de dureza de 2.5, a primera vista parece que no es demasiado abrasivo pero observemos un poco más para asegurarnos, primero que nada debemos saber que el esmalte es la porción más externa de cada diente, bajo el esmalte esta la dentina y luego la pulpa dental. Sin embargo si tenemos las encías retraídas es muy posible que la superficie en la línea de las encías que cepillamos no es esmalte sino dentina.

Esto explica a nivel funcional porque es más común que los adultos tenga más caries en la línea de las encías que en la superficie de masticación de los dientes, por otro lado al tener las encías retraídas por causas anatómicas o enfermedad periodontal la dentina estaría expuesta, esta es mucho más blanda que el esmalte y por lo tanto más propensa a la descomposición y daños por abrasivos.

  1. ¿Qué pasa con el aluminio en el bicarbonato de sodio?

Este es un mito cultural común y a pesar de la confusión causada por algunos fabricantes de estos productos etiquetando “bicarbonato de sodio libre de aluminio” en su lista de ingredientes, este elemento no tiene aluminio en él.

La confusión proviene del hecho de que algunos polvos para hornear contienen derivados de aluminio, y como éstos contienen altas concentraciones de bicarbonato de sodio literalmente se crearon falsas teorías.

 

Beneficios de usar bicarbonato de sodio:

  1. Mantiene un pH oral sano

El pH de nuestras bocas juega un papel importante en cuanto a la proliferación de poblaciones de bacterias orales que florecen o no la salud bucal, generalmente cuanto más bajo (ácido) sea el pH en la cavidad oral mayor es el riesgo de desarrollar caries dentales, específicamente la desmineralización del esmalte dental ocurre al tener un nivel de pH igual o inferior a 5.5.

Sin darnos cuenta nuestro trabajo es crear un microbioma oral que ayude a mantener un pH óptimo favoreciendo a las poblaciones bacterianas probióticas, y el uso de bicarbonato de sodio ayuda a mantener un pH oral más alcalino y sano.

  1. Reduce el número de errores

Una gran cantidad de investigaciones muestran que el bicarbonato de sodio realmente ayuda a reducir las poblaciones de microorganismos malos en la boca, por lo tanto es una herramienta de apoyo eficaz para reducir los patógenos periodontales.

Esto tiene sentido cuando pensamos en el bicarbonato de sodio como un tipo de sal, y está última naturalmente tiene componentes antimicrobianos.

 

¿Los beneficios superan los riesgos?

Teniendo en cuenta la información anterior el bicarbonato de sodio apoyará nuestra salud bucal siempre y cuando sea recomendado por un dentista en cantidades específicas, ciertamente es capaz de ayudarnos a eliminar la placa dental pero es importante no abusar de el en ningún momento.

De por sí en el mercado existen marcas de pastas dentales con bicarbonato de sodio pero en este caso los granos han sido tratados para diluirse en la saliva, y ser utilizados sólo durante los primeros 20 segundos del cepillado de esta forma no se erosiona el esmalte dental.

El problema está cuando vemos recetas para blanquear los dientes en la web, y las fotos de sonrisas blancas y perfectas no emocionan tanto que vamos corriendo al baño, humedecemos el cepillo dental y lo impregnamos en bicarbonato de sodio cepillando los dientes bruscamente pensando que así quedarán más blancos, pero realmente lo que estamos haciendo es dañar la capa externa de los dientes y maltratar las encías.

Las dietas de adelgazamiento, que prometen una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo, a base de un desequilibrio en los nutrientes proporcionados y una restricción energética intensa, no están exentas de riesgos y, además, favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido.

Los expertos lo tienen claro: ¡hay que huir de las dietas milagro!, que permiten perder peso a costa de la salud física e incluso, en ocasiones, mental, de sus seguidores.

Para saber reconocer una dieta de estas características, el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas (GREP-AEDN) propone que se deconfíe de una dieta cuando:

  • Prometa resultados rápidos
  • Prometa resultados asombrosos o «mágicos»
  • Prohíba el consumo de un alimento o grupo de alimentos
  • Contenga afirmaciones que contradigan a colectivos sanitarios de reputación reconocida
  • Incluyan relatos, historias o testimonios, sin documentar, para aportar credibilidad
  • Pueden autoadministrar o implementarse sin la participación de profesionales sanitarios cualificados
  • Contengan listados de alimentos buenos y malos
  • Exageren o distorsionen la realidad científica de un nutriente o alimento cualificados
  • Incluyan o se basen en el consumo de preparados que venda quien promueve el tratamiento dietético, con un coste muy elevado si se comparan con el valor económico de obtener los mismos resultados comiendo alimentos comunes
  • Garanticen los resultados o prometan «devolver el dinero» si no funcionan
  • Hagan afirmaciones que sugieren que el producto es seguro, ya que es «natural»
  • Se desliguen de los posibles efectos adversos de su uso
  • Realicen conclusiones simplistas extraídas de un estudio científico complejo
  • Hagan recomendaciones basadas en un único estudio, o en estudios realizados con pocas personas (muestra no representativa) y seguidas durante un breve espacio de tiempo; en varios estudios realizados en animales o en modelos celulares; en estudios sin revisión por pares, o en estudios que ignoran diferencias entre individuos o grupos

Si, a pesar de todas estas recomendaciones, uno decide someterse a una «dieta milagro» deberá hacerlo asumiendo los riesgos que tendrá tanto sobre su salud general como sobre su salud bucodental, donde puede:

  • Como por una restricción excesiva de las grasas, esenciales para el funcionamiento del organismo al contener la vitamina D, imprescindible en la absorción de calcio, como por un consumo abusivo de fruta, rica en azúcar y ácido que afectan al esmalte dental al erosionar la capa protectora de los dientes, la dentina, y lo vuelven vulnerable a la caries y las infecciones
  • Alterar la composición de la saliva, en parte por una carencia de vitamina A, que ve mermadas sus propiedades antibacterianas
  • Afectar a la salud ósea (hueso maxilar) y ligamentosa (ligamento periodontal), por falta de vitaminas y minerales, lo que influye negativamente en el sostén de los dientes y puede acabar provocando su caída
  • Causar lesiones mucosas, como estomatitis (aftas) y queilitis (boceras), por falta de vitamina B2
  • Atrofiar las papilar linguales por falta de vitamina B12, con la consiguiente alteración del sentido del gusto
  • Reducir la capacidad de reparar lesiones y aumentar la susceptibilidad a infecciones por falta de vitamina C

Por lo tanto, mantener una dieta equilibrada y saludable será clave para gozar de una buena salud bucodental y, en caso de querer adelgazar, nada mejor que ponerse en manos de un profesional que prepare una dieta que incluya todos los nutrientes existentes de manera proporcionada, tanto los inorgánicos (agua y minerales), como los orgánicos (hidratos de carbono, lípidos, proteínas y vitaminas).

El estrés podría definirse como un conjunto de reacciones fisiológicas que se desencadenan cuando una persona está sometida a un estado de tensión nerviosa. Es, por lo tanto, una respuesta del cuerpo que se pone en marcha cuando alguien percibe una situación o un acontecimiento como amenazante.

Ante un estresor, se produce una respuesta fisiológica que pasa por la activación del eje hipofisosuprarrenal y del sistema nervioso vegetativo. El primero libera cortisol y andrógenos que pasan a sangre. El segundo provoca una activación simpática que secreta catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), hormonas encargadas de poner el cuerpo en estado de alerta (dilatan las pupilas, abren las vías respiratorias, aumentan la frecuencia cardíaca, movilizan el paso de glucosa y lípidos al torrente circulatorio, etc.).

 

El estrés, de entrada, no tiene que ser algo malo. Hay;

  • Estrés positivo o agudo, que nos permite movilizarnos para evitar un peligro —por ejemplo, si alguien cruza un semáforo en rojo y se da cuenta, cuando está a mitad del camino, que viene un coche a gran velocidad, es normal que su organismo genere una respuesta de estrés que le permita salir corriendo para que el vehículo no le atropelle—, y que se resuelve cuando el estresor pasa,
  • Estrés negativo o crónico, prolongado en el tiempo, que causa daño físico y psíquico —sería, por ejemplo, el que se presenta en el síndrome del trabajador quemado.
  • El estrés crónico, a menudo infradiagnosticado, puede llevar a sufrir enfermedades graves, como problemas cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e incluso cánceres.

 

En la cavidad oral, el estrés crónico se ha relacionado con el bruxismo, con la disfunción temporomandibular, con la enfermedad periodontal…

  1. Gingivitis. El estrés afecta la capacidad o eficiencia para cepillarnos los dientes y usar hilo dental debido a que distrae una adecuada higiene y una mayor acumulación de residuos en las encíasy su inflamación.
  2. Periodontitis. La hormona del estrés, el cortisol, puede generar inflamación, lo que propicia un mayor riesgo de la enfermedad periodontal.
  3. Bruxismo. Cuando se rechinan y aprietan los dientes de forma inconsciente al dormir, o incluso despiertos, lo que provoca dolor en los músculos de la masticación y desgaste prematuro en los dientes.
  4. Disfunción de la Articulación Temporomandíbular.Al abrir se traba la mandíbula debido a la constante presión que se genera al apretar los músculos por estrés, lo que causa dolor en la misma o en la sien.

La relajación, la meditación, el ejercicio físico, el sentido del humor, las relaciones personales positivas y el tomarse las cosas con más calma son estrategias fundamentales para el manejo del estrés.