Los Servicios Jurídicos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad estimaron a principios del mes de febrero que la propia titulación de odontología confiere a los profesionales la atribución de la venopunción o extracción de sangre de una vena. En la cual se ve la profesión altamente beneficiada principalmente para el uso de los factores de crecimiento.
El reconocimiento de la venopunción como competencia propia de los dentistas nos aportará más autonomía en el ejercicio profesional y la clínica dental abre las puertas a la biomedicina del futuro utilizando en el día a día los factores de crecimiento, la cual nos trae innumerables ventajas.
Más allá de los factores de crecimiento esta competencia permite al odontólogo o dentista actuar con mayor eficacia ante una posible emergencia en la consulta.
Aunque los médicos siempre han estado habilitados para la venopunción, antes de que se reconociera esta capacidad a los odontólogos, el personal encargado de hacer las extracciones en la consulta eran los diplomados Universitarios en Enfermería, que son los profesionales habilitados y formados para su práctica.

Factores de Crecimiento derivados de concentrados sanguíneos.

  • El plasma rico en factores de crecimiento: consiste en aislar del plasma sanguíneo esas proteínas responsables de la cicatrización de las heridas y de la regeneración de los tejidos. Una vez aplicado en la zona a tratar, y administradas en una dosis terapéutica, el proceso de reparación se optimiza y acelera de una forma natural. Al aplicar el plasma se logra una aceleración en los procesos de cicatrización de tejidos duros y blandos, menor dolor y menos inflamación en el postoperatorio del paciente.
    Es decir, para preparar el plasma rico en factores de crecimiento necesitamos extraer una pequeña cantidad de sangre al paciente, y a partir de este se obtiene un plasma rico en factores de crecimiento. Lo que obtenemos al centrifugar la sangre con diferentes protocolos y técnicas son productos que se comportan de manera completamente diferente. Así, se puede obtener PRP (Plasma rico en plaquetas) y PRF (Plasma rico en Fibrina).
  • Existen muchos tratamientos odontológicos en los cuales podemos aplicar los beneficios del plasma, tales como:
    • Extracciones para que cicatricen más rápido y con más hueso, eliminando prácticamente la existencia de alveolo seco.
    • Las cirugías periodontal de tejido blando y duros.
    • Elevaciones de seno en la cuales mejora el manejo del material del injerto y permite cerrar las perforaciones de la membrana.
    • Cualquier tipo de injerto óseo.

¿Qué es el ácido hialurónico?

El Ácido Hialurónico (AH) es un polisacárido formado por ácido glucurónico y N– acetilglucosamina. Se encuentra de manera natural en el ser humano (además de otros seres vivos) en articulaciones, piel y cartílagos, como parte del tejido conectivo, piel, ojos, cordón umbilical y líquido sinovial.

¿Cuándo fue descubierto?

El ácido hialurónico fue descubierto en 1934 por Karl Meyer y John W. Palmer, doctores del departamento de Oftalmología del Colegio de Médicos y Cirujanos la Universidad de Columbia (Nueva York), tras una extracción en los ojos (del humor vítreo) de ganado bovino. El nombre de ácido hialurónico procede de hyaloid (vítreo) y ácido urónico. También es conocido actualmente como hialuronano.

Es justo señalar que, 16 años antes, en 1918, Levene y López-Suárez consiguieron extraerlo, pero junto con otras moléculas, por lo que no aislaron ácido hialurónico propiamente.

Comercialmente, comenzó a utilizarse a partir de 1942.

¿De dónde se obtiene?

Inicialmente, se descubrió en el cuerpo vítreo del ojo de buey. Posteriormente, se descubrió otra fuente muy rica en ácido hialurónico, como es la cresta de los gallos. Otras fuentes de obtención de ácido hialurónico son el cordón umbilical, las aletas de tiburón, los huevos (cáscara), el pescado y fibras vegetales (sobre todo, las derivadas de la celulosa del pino).

¿Qué propiedades tiene?

Sus aplicaciones se deben a sus excelentes propiedades fisicoquímicas, como que es biodegradable, biocompatible, viscoelástico, no es tóxico, etc.

Tiene numerosas funciones fisiológicas y estructurales. No obstante, es parte del colágeno, componente mayoritario de piel y huesos.

Además, está involucrado en procesos de comunicación, migración, diferenciación, y regulación de procesos celulares en la matriz extracelular y activación del metabolismo celular.

¿Qué usos tiene en la cavidad bucal?

El ácido hialurónico tiene un papel clave en el tejido periodontal, ya sean tejidos blandos (encía, ligamento periodontal) como tejidos duros (hueso, cemento).

Propiedades:

  • Hidratante: la molécula de ácido hialurónico tiene gran capacidad de retención de agua, evitando que las células del cuerpo humano se deshidraten
  • Protección: el ácido hialurónico forma una barrera sobre heridas en las mucosas de la cavidad bucal. De esta manera, evita que las heridas puedan infectarse, favoreciendo así su curación.
  • Regeneración: AH promueve la migración y proliferación de fibroblastos, que maduran a miofibroblastos, encargados de la síntesis de matriz extracelular y de la deposición de colágeno en la herida.
  • El AH actúa en las distintas fases de la cicatrización (granulación, reepitelización y remodelación tisular) acelerando el proceso.
  • Antiinflamatorio: el AH puede actuar inhibiendo la acción de las moléculas proinflamatorias, además de inhibir la destrucción de tejido y acelerar la cicatrización.

Indicaciones:

  • Postcirugías:
    • Periodontal
    • Periimplantaria
    • Extracciones
    • Injertos
    • Colocación de implantes
  • Tratamiento de úlceras bucales

La Odontología deportiva, va más allá de los protectores bucales que se deben usar en ciertos deportes, se trata de cómo nuestra salud bucal puede afectar a nuestro rendimiento deportivo; pues una caries podría cambiar el destino de una competención. Por lo que es común la realización de revisiones médicas, y así evitar trastornos dentales, que pueden derivar en infecciones que se transmiten a través de todo el cuerpo, afectando sin duda el rendimiento de una persona dedicada a la realización de ejercicios.

Por ejemplo la periodontitis, enfermedad que genera infecciones e inflamaciones localizadas a nivel del diente y de los tejidos, si pasa al hueso puede existir la posibilidad de que la infección provocada por estas bacterias se disemine por vía sanguínea, pudiendo pasar a otro órgano. Esta diseminación puede afectar directamente a la región muscular, provocando daños que en este tipo de personas resulta relevante para su desarrollo profesional.

Este tipo de complicaciones también pueden afectar al sistema tónico postural de los deportistas, lo que traerá como consecuencia problemas como contracciones musculares (y por ende una postura errónea) y tendencia a producir fatiga, esto último debido a la acción de “los mediadores de la inflamación”.

La ausencia de una o varias piezas dentales interfiere en una correcta masticación y provoca digestiones más lentas con el consiguiente mayor gasto de energía y peor nutrición, causando que el organismo no pueda absorber los nutrientes necesarios, para el día a día, aspecto fundamental para cualquier persona, sea o no deportista.

Otro problema con una incidencia directa en el rendimiento deportivo es la maloclusión, pues la incorrecta relación entre los maxilares o el apiñamiento dental pueden generar dolor en la articulación temporomandibular (ATM), en la espalda y en el cuello.

De ahí la importancia de las visitas periódicas al dentista, ya que se podrá detectar a tiempo el origen y actuar para solucionarlo, ayudando a mejorar el rendimiento, evitar lesiones futuras y, en definitiva, mejorar el estado de salud general.

Recuerda, la prevención es la forma más eficaz de evitar las complicaciones dentales. Y la prevención se logra con unos pasos muy sencillos:

  • Asiste a la consulta dental ante la más mínima molestia y como mínimo una vez al año.
  • Realízate una limpieza bucodental de forma periódica.
  • Trata las caries desde sus estados más incipientes.
  • Corrige mediante ortodoncia los problemas de maloclusión.
  • En deportes de contacto, protege tus dientes durante la práctica, con una férula dental realizada a medida.
  • Mantén una buena higiene bucal diaria.
  • Tras tomar bebidas energéticas, espera unos minutos antes de cepillar los dientes o, en su defecto, realiza un enjuague con un colutorio.
  • Bebe mucha agua para asegurarte una correcta hidratación.

LA CLÍNICA PERMANECERÁ CERRADA DEL  15 AL 21 (ambos inclusive)

 

¡ NOS VEMOS A LA VUELTA !

 

DISCULPEN LAS MOLESTIAS

El uso de aparatos de ortodoncia va más allá de las primeras etapas de nuestra vida, como la infancia y la pubertad. Los avances odontológicos han favorecido que cada vez más adultos se sometan a este procedimiento para mejorar su sonrisa.

Existen distintos modelos de ortodoncia en el mercado: desde los brackets más tradicionales hasta férulas transparentes prácticamente imperceptibles y removibles, que han motivado su uso en pacientes adultos, ya que evitan la incomodidad de llevar aparatos metálicos a la vista de todo el mundo.

Las razones para su uso no son solo estéticas, sino que, al margen de esto, la corrección de la posición de los dientes puede ser determinante para mejorar nuestra salud y prevenir enfermedades bucodentales.

 

1.Evitar patologías orales

Una mala posición de los dientes hace que existan zonas en nuestra boca a las que el cepillo dental no puede acceder. Esto produce la acumulación de bacterias y sarro en nuestra dentición y favorece a la aparición de enfermedades bucales, como la caries y la periodontitis.

Tras un tratamiento de ortodoncia, los dientes estarán correctamente alineados y existirá un riesgo menor de padecer patologías orales relacionadas con una incompleta higiene bucodental.

 

2.Aumentar la autoestima

Está demostrado que, para tener una sonrisa bonita, es necesario contar con una posición armónica de nuestra dentición. La falta de confianza en nuestra sonrisa suele provocar un sentimiento de inseguridad que afecta a la vida social.

La corrección de la estructura oral es importante para aumentar nuestra autoestima y vivir sin complejos, algo que repercute directamente en nuestra felicidad.

 

3.Facilitar la digestión

El uso de ortodoncia nos proporciona una alineación dental con la que logramos una mordida de los alimentos más efectiva, evitando el desgaste anómalo en algunas piezas dentales. Por ello, podremos masticar de una forma más adecuada.

Esto repercute beneficiosamente en nuestra digestión, ya que la comida que ingerimos estará en condiciones más propicias para ser procesada en el estómago.

 

4.Evitar la sobrecarga muscular

Una mala oclusión, en la que los dientes y muelas no coinciden, provoca daños en el músculo encargado de la masticación, conocido como músculo masetero. Este se sobrecarga y deriva la tensión al cartílago y al trapecio, algo que provoca contracturas en la zona alta de la espalda.

El uso de aparatos de ortodoncia ayuda a evitar este tipo de dolencias y, por ende, mejora la calidad de vida diaria de los pacientes.

 

5.Discreción y comodidad

En los últimos años se ha hecho más habitual el método invisible, que consiste en realizar una simulación por ordenador de la evolución que tendrán las piezas dentales desde la malformación hasta su posición correcta.

Mediante este procedimiento se fabrican férulas  transparentes que se van renovando periódicamente. Este tipo de aparatos son removibles, es decir, se deben extraer, por ejemplo, para comer y realizar la rutina de higiene oral.

 

La caries dental es una enfermedad causada por bacterias que destruye tejidos dentales duros. La caries provoca la destrucción del esmalte dental debido a los ácidos que producen las bacterias del biofilm bucal al asimilar y transformar los azúcares que tomamos en la dieta. El biofilm bucal es una agrupación de bacterias envueltas en una matriz que se adhiere a los dientes y que puede acumularse cuando no se realiza una buena higiene bucal. Las caries es, además, la enfermedad crónica infantil más común y también la padecen entre el 92% y el 94% de la población adulta mayor de 35 años de edad.

¿Se pueden prevenir?

El primer paso para no tener caries es mantener una correcta higiene bucodental. Pero no es el único. Al cepillarnos los dientes después de las comidas durante al menos dos minutos, con la técnica adecuada y usando un pasta de dientes con flúor, conseguimos no sólo remover las bacterias cariógenas adheridas a la superficie del esmalte, sino que contribuimos a la remineralización del esmalte dental.

Pero las bacterias cariógenas, que suponen el 20 % de la flora oral, son solo uno de las partes del problema. Existen otros factores que contribuyen a la aparición de las caries y que también podemos controlar (desafortunadamente, otros como, el consumir medicación que produzca sequedad en la boca o padecer enfermedades que nos hacen más propensos a las caries, como la diabetes, no son eludibles). El principal, y el más sencillo de controlar, es nuestra dieta. Lo que comemos influye directamente en la salud de nuestros dientes: por una parte, porque pueden ser productos dañinos para nuestro esmalte dental, como los azúcares que “alimentan” a la bacterias nocivas o los ácidos que lo erosionan; y por otra, porque pueden aportar vitaminas y minerales que fortalecen los dientes. Tomar lácteos, consumir pescado azul habitualmente e ingerir cinco raciones diarias de fruta y verdura son buenos ejemplos de alimentación anticaries.

El último factor que ayuda a mantener las caries a raya es visitar de forma periódica al dentista. España sigue siendo uno de los países de Europa en los que con menos frecuencia se visita al dentista y en la actualidad tan solo el 65% de las personas lo hace una vez al año. De hecho, cerca de un 30% de los españoles reconoce que sólo acude a una clínica dental cuando el daño ya está hecho y algo empieza a doler. Una tendencia que debe cambiar, ya que el dentista puede detectar las caries antes de que vayan a más, cuando son sólo una pequeña mancha blanquecina en nuestro esmalte, y se pueden solucionar de forma sencilla (y económica).

¿Cómo se trata una caries?

Si la caries ha progresado en nuestra boca y no nos hemos dado cuenta, lo habitual es que nos enteremos cuando aparece el dolor. Ese dolor implica que hay un problema que sólo el dentista puede resolver. ¿Cómo? Pues, habitualmente, con un empaste y, si la infección ha afectado al nervio del diente, con una endodoncia.

Los empastes sirven para reemplazar el tejido destruido por un material nuevo. Antes ese tejido se sustituía por una amalgama de plata con mercurio, que no sólo era poco estético, sino que podía dar problemas a personas con alergia a este mineral. Ahora estas amalgamas se realizan con resinas sintéticas, intentando que sean lo más parecidas a la coloración natural del diente, y de las que no se tiene noticia de que hayan provocado ningún problema.

Caries y embarazo: ¿me tengo que tratar?

Ya no debemos creer que cada embarazo cuesta un diente, como decían nuestras abuelas, pero de lo que tampoco cabe duda es de que estar embarazada afecta a la salud bucodental. El embarazo provoca una serie de cambios hormonales que pueden incrementar el riesgo de sufrir infecciones como la caries. Por ejemplo, se ha comprobado que en las gestantes se produce un cambio en la composición de la saliva, la cual se acidifica en el último trimestre y durante la lactancia. Y que los vómitos y las náuseas, especialmente durante el primer trimestre, no sólo incrementan la presencia de ácidos en la boca que dañan el esmalte dental, sino que dificultan la higiene y el cepillado de los mismos.

¿Qué se puede hacer ante esta situación? Pues además de cuidar la dieta y extremar la higiene durante todo el embarazo, a partir del segundo trimestre del mismo se puede acudir al dentista a hacerse un chequeo e, incluso, tratar las caries  antes de que nazca el bebé.

¿Por qué antes del nacimiento? Porque hoy sabemos que con el embarazo no se pierden dientes, pero también se ha demostrado que tener caries activas es un factor de riesgo para que esas bacterias cariógenas agresivas lleguen hasta la boca del bebé al besarle, al hablarle, al soplarle la comida… si queremos que nuestros hijos tengan una boca sana, debemos empezar por las nuestras.

¿Las caries en los dientes de leche importan?

A la pregunta “¿cuándo puede tener un niño caries?”, la respuesta es sencilla: en cuanto tenga dientes. La caries es la enfermedad crónica más frecuente en los niños, con una prevalencia cinco veces superior, por ejemplo, a la del asma. Y es una enfermedad crónica muy importante.

Sufrir caries a una edad temprana puede provocar, entre otros inconvenientes, problemas de espacio cuando erupcionen los dientes definitivos, por lo que es fundamental mimar los dientes de leche. Estos primeros dientes son más frágiles que los de los adultos y hay que protegerles de las bebidas azucaradas; prohibido que un niño se duerma con el biberón con leche o su zumo favorito en la boca, hay que limpiarlos desde que erupcionan (con una gasita cuando son bebés y con cepillo y pasta desde los tres años) y hay que dejar que un odontopedriatra los revise a partir del primer año.

 

La gama de productos anticaries, pasta dentífrica y colutorio, previene la aparición de caries y protege frente a la erosión dental actuando a diferentes niveles de la formación de la caries gracias a sus tres mecanismos de acción: las nanopartículas de hidroxiapatita, el xylitol y el flúor.

Nanopartículas de hidroxiapatita

  • Reparan surcos, grietas e imperfecciones de la superficie del esmalte, llegando hasta el interior de la superficie dañada.
  • Fortalecen el esmalte desmineralizado.
  • Forman una capa protectora resistente al ataque de los ácidos.

Flúor

  • Favorece la remineralización del esmalte.
  • Junto a las nanopartículas de hidroxiapatita, forma fluorapatita, un compuesto que hace que el esmalte sea más resistente a la disolución por ácidos y que protege frente a la caries.

Xylitol

  • Acción anticaries al reducir la formación de biofilm.
  • Disminuye la producción de ácido.
  • Acción remineralizante al neutralizar el pH ácido.

Cada vez tratamos a más pacientes que se preocupan por la estética y funcionalidad de su sonrisa, por eso una de las preguntas que se suele dar en la clínica es la siguiente:

 

¿Puedo llevar ortodoncia si tengo implantes o coronas?

En este artículo lo detallaremos con más información a continuación, pero sí puedo adelantar que no existen problemas para que ambas técnicas coexistan en nuestra boca, lo que quiere decir que sí, podemos realizar una ortodoncia con implantes dentales.

Precisamente la compatibilidad de estos tratamientos ha hecho que muchos pacientes hayan recibido ambos tratamientos de ortodoncia e implantes dentales.

En este caso, convendrá destacar que cuando combinamos los dos tratamientos podemos encontrarnos con dos casos diferenciados

  • Que el paciente cuente con implantes dentales antes de la ortodoncia.
  • Que el paciente no lleve implantes antes de realizar la ortodoncia.

 

Implantes con ortodoncia

Hasta hace no demasiado esta pregunta era bastante extraña de encontrar, pues los tratamientos de ortodoncia solían estar indicados para niños y personas muy jóvenes, por lo que no era necesario que realizásemos una planificación de este tratamiento si existían implantes previos.

Esto es debido a que generalmente, los adolescentes tienen su dentición completa, con todos los dientes originales cuando van a comenzar la ortodoncia.

Pese a esto, hay que tener en cuenta la tendencia alcista y el creciente interés que los pacientes adultos tienen por conseguir una sonrisa renovada. Muchas personas que han perdido dientes han optado por la técnica de la implantología dental para recuperar su sonrisa, y eso no quiere decir que tengan que resignarse a no realizarse una ortodoncia. Todo lo contrario.

Hoy en día es realmente común ver como pacientes adultos combinan ambos tratamientos dentales. El primero enfocado a recuperar los dientes que se hayan podido perder por el camino y el otro para alinearlos y mejorar la sonrisa que tenemos.

Una vez sabemos esto, tenemos que decir que el primer supuesto responde a personas que se han colocado un implante dental en algún momento de su vida, y llega un punto donde también deciden realizar una técnica de ortodoncia.

LA LOGOPEDIA:

Es la parte de la pedagogía que se centra en los trastornos de las comunicación y el lenguaje.
Los objetivos de un tratamiento ortodóntico-logopédico consisten en conseguir una estructura anatómica correcta de la cavidad orofacial y una correcta función de masticación, deglución y fonación. Todo ello tiende a conseguir una oclusión estable.
Es importante tener en cuenta que algunas maloclusiones pueden crear dislalias, alteraciones del lenguaje, como la mordida abierta anterior que es al falta de contacto entre los incisivos superiores e inferiores.

 

COMBINAR ESFUERZOS ENTRE LOGOPEDA Y ORTODONCISTA

  • Debe existir un trabajo en equipo entre el ortodoncista y el logopeda.
  • Durante la primera visita se realiza un examen ortodóntico con una valoración en las radiografías, además también un examen clínico miofuncional y una exploración otorrinolaringológica (si el niño presenta problemas de respiración).
  • En la segunda visita se observan los resultados de los estudios y se efectúa el plan de tratamiento. Es importante la valoración de un trastorno respiratorio, ya que podría alterar la utilización de los aparatos de ortodoncia.
  • En la exploración logopédica aplicada a la ortodoncia se debe averiguar la competencia de las estructuras orgánicas relacionadas con el habla, la deglución y la masticación. Debe tenerse en cuenta la forma, el tamaño y las interrelaciones entre estas estructuras (factores anatómicos), así como su funcionalidad (factores fisiológicos).
  • El momento óptimo para iniciar el tratamiento se considera a partir de los 6 años. En esta edad, los primeros molares definitivos ya han erupcionado y se produce una maduración funcional. El tratamiento en estas edades conjunto entre logopedas y ortodoncistas es lo más frecuente dado que el intercambio de informaciones entre ellos es imprescindible para el éxito del tratamiento. Se tiene que tener en cuenta que el tratamiento de logopedia definitivo no habría que darse antes de la corrección de la mordida.
  • Los hábitos que requieren una actuación conjunta entre el ortodoncista y el logopeda son todos aquellos que pueden condicionar una mala oclusión y una alteración del habla y de la funcionalidad normal de la cavidad oral.

LA IMPORTANCIA DE LA EDAD DEL PACIENTE

  • Desde la perspectiva de la logopedia hay que tener en cuenta y saber valorar lo que es propio de cada edad. Se tiene que ser capaz de mantener el cierre labial en reposo y durante la alimentación, así como ser capaz de articular la mayoría de fonemas de su lengua. Cuando eso no sucede así, está indicada la estimulación precoz de las funciones orales y de los órganos fonoarticulares.
  • La terapia miofuncional realizada por el logopeda está relacionada con la odontología por la relación entre los hábitos orales y las maloclusiones. Además, de por las alteraciones del lenguaje, entre otras más funciones en la odontología.
    Este tratamiento miofuncional se lleva a cabo mediante ejercicios con propósitos definidos y específicos, que sirven para estimular la musculatura, desarrollar habilitadas y concienciar el esquema corporal, partiendo del concepto de la acción muscular normal y anormal.
    El tratamiento se enfoca en la reducción lingual (en deglución atípica), en el equilibrio muscular prioral, en la correcta educación de la respiración nasal y sobretodo en la reeducación foniátrica.

Alteraciones bucales del recién nacido

Desde los primeros instantes de vida y crecimiento, el feto comienza ya a desarrollar las estructuras que formarán la boca, los dientes, el paladar, los labios o la lengua, entre otras. Previo al nacimiento del recién nacido los especialistas realizan controles de salud para comprobar el adecuado crecimiento y prevenir posibles problemas.

 

Entre las alteraciones bucales que se pueden encontrar en el recién nacido se hallan:

  • Quistes gingivales y del rafe medio palatino. Los quistes gingivales, suelen ser raros tras los tres meses de vida ya que van desapareciendo, son estructuras epiteliales embrionarias que se localizan tanto en los rebordes alveolares, los gingivales, como en la línea media del paladar duro, en el caso del quiste del rafe medio palatino. Los quistes gingivales, o también llamados perlas de Epstein, muchas veces son confundidos por los padres con el nacimiento de los dientes de leche, pues tienen una apariencia blanquecina. No requieren por lo general ningún tratamiento y desaparecen. Los quistes gingivales, o también llamados perlas de Epstein, muchas veces son confundidos por los padres con el nacimiento de los dientes de leche, pues tienen una apariencia blanquecina. No requieren por lo general ningún tratamiento y desaparecen.

 

  • Quistes de erupción. Son lesiones benignas de los tejidos blandos y suele estar relacionado con la erupción de dientes. Según estudios surge de la acumulación de fluido o sangre en el espacio folicular y se manifiesta como un edema en el reborde alveolar. A simple vista puede provocar alarma pues el quiste puede tener un color negro azulado si es por acumulación de sangre. Si es persistente durante varios días es conveniente consultar con el especialista médico ya que puede estar obstaculizando que el diente rompa normalmente la encía.

 

La lengua también puede ser lugar para la aparición de alteraciones más o menos problemáticas en el recién nacido. Entre esos problemas destaca:

  • La úlcera lingual traumática, denominada enfermedad de Riga-Fede. Es una enfermedad benigna y poco común que se caracteriza por ulceraciones en la lengua. Está causa por el rozamiento continuo de la lengua contra los incisivos inferiores, una vez que estos ya han aparecido. Aunque lo más normal es que aparezca en la boca, también podría aparecer en labio, paladar u otras mucosas bucales. La úlcera lingual traumática es una afección molesta, pues suele limitar la alimentación. El tratamiento suele conllevar el pulido o tallado de los incisivos inferiores o incluso la protección con fundas de los dientes.

 

Por último, otra alteración que también afecta a la alimentación, al limitar los mecanismos complejos de succión de los bebés durante la lactancia, es;

  • La anguiloglosia o frenillo lingual corto. Así, la lengua se encuentra limitada y sujeta al suelo de la boca y no puede realizar los movimientos necesarios para que el recién nacido pueda mamar.
    El frenillo lingual se encuentra bajo y dentro de la lengua. Sin embargo, durante el desarrollo embrionario, en algunas ocasiones, los músculos hiogloso y geniogloso se separan mal, quedando el frenillo totalmente fuera de la lengua. La solución es la frenotomía, es decir, una incisión con anestesia local para seccionar el frenillo, el cual fuera de la lengua no tiene ninguna función específica por lo que no perjudicará dicha intervención al bebé y su futuro desarrollo.

 

Este tipo de alteraciones son fácilmente detectables por el pediatra y el odontopediatra gracias a  los numerosos controles que existen sobre el recién nacido, y todas ellas tienen solución y tratamiento en caso de requerirlo.

La artritis reumatoide es una enfermedad degenerativa de naturaleza autoinmunitaria que se caracteriza por:

  • Una inflamación crónica de las articulaciones que se muestran doloridas, tumefactas y rígidas.

 

  • Además de dañar las articulaciones y los tejidos que las rodean, la artritis reumatoide puede afectar a la piel, los vasos sanguíneos o determinados órganos, como el corazón, los pulmones, los riñones o los ojos, y causar manifestaciones generales como fiebre, cansancio, inapetencia, pérdida de peso, etc.

 

Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) sobre la prevalencia y el impacto de las enfermedades reumáticas (estudio EPISER), se estima que en España más de 200.000 personas padecen artritis reumatoide y que cada año se diagnostican en torno a 20.000 casos nuevos.

Desde que Benjamin Rush, en el siglo XVIII, afirmara que la artritis sólo podía tratarse después de extraer todos los dientes permanentes en mal estado, han sido muchos los científicos que han estudiado la relación entre artritis reumatoide y enfermedad periodontal, dos desórdenes inflamatorios crónicos caracterizados por la destrucción de tejidos, la reabsorción ósea y la producción de citocinas proinflamatorias.

 

Es evidente que la prevalencia de enfermedad periodontal es mayor en pacientes con artritis reumatoide, y viceversa.

  • Los estudios demuestran que las semejanzas en la patogenia de ambas enfermedades son notables. Igualmente, evidencian cómo las dos comparten factores de riesgo comunes, como el tabaco, el efecto de la edad sobre el funcionamiento del sistema inmunitario, la exposición a microorganismos, el estrés o el nivel socioeconómico bajo. Y las asociaciones epidemiológicas, serológicas y clínicas entre un proceso y el otro también quedan demostradas con fuerza.

 

  • La bacteria Aggregatibacter actinomycetemcomitans, causante de la periodontitis, podría desencadenar la respuesta autoinmunitaria propia de la artritis reumatoide.

 

  • Algunos odontólogos han especulado sobre la posibilidad de que los pacientes con artritis reumatoide, por culpa de la limitación de movimiento de las manos, realicen una menor higiene bucodental y, en consecuencia, presenten mayor riesgo de enfermedad periodontal. Otros, sabedores de esta relación, recomiendan que los pacientes con artritis reumatoide extremen la vigilancia para detectar a tiempo la aparición de signos que indiquen presencia de enfermedad periodontal (encías enrojecidas, sangrado, etc.), para poder actuar lo antes posible.

 

  • Ensayos clínicos han demostrado que el tratamiento periodontal no quirúrgico reduce la inflamación sistémica y la actividad de la artritis reumatoide.

 

Motivar al paciente para que realice una higiene bucodental adecuada, que incluya el cepillado de los dientes a conciencia como mínimo dos veces al día con un dentífrico fluorado y el uso de colutorios adecuados, y para que tome las medidas necesarias para asegurarse un buen control de su salud periodontal, por ejemplo acudiendo regularmente al especialista, serán dos medidas clave que permitirán mejorar la clínica tanto de la enfermedad periodontal como de la artritis reumatoide.